Camilo José Cela
La personalidad literaria de Camilo José Cela se desarrolló ampliamente como prosista, así, abordó los géneros de la novela, el cuento y el libro de viajes. Alcanzó súbita notoriedad en 1942 con la novela La familia de Pascual Duarte, una de las pocas obras destacadas de la década, donde se cuentan las memorias de un campesino extremeño, autor de múltiples crímenes, que acaba en el patíbulo. La narración, escrita en una prosa desgarrada y deliberadamente tosca, se complace no sin humor en un tremendismo que cabe emparentar con el de la picaresca el de ciertos relatos de Pío Baroja.
Pero hablar de este escritor sin abordar su peculiar personalidad es, por decir lo menos, un desperdicio. Su vida estuvo plagada de anécdotas y de conductas que continuamente lo mantuvieron en la picota de la opinión pública. Uno de los más célebres y divertidos recuerdos sobre su persona datan de cuando ocupó el cargo de senador: El afamado escritor estaba cabeceando en plena sesión parlamentaria cuando se le importunó con la pregunta:
- ¡Señor Cela, ¿está usted durmiendo?!
Ante lo cual el Nobel le respondió:
-No, estoy dormido.
- Es lo mismo, ¿no?
- No, monseñor, son cosas distintas, no es lo mismo. No es igual estar durmiendo que estar dormido, al igual que no es lo mismo estar jodiendo que estar jodido.
Ampliamente galardonado “por la riqueza e intensidad de su prosa, que con refrenada compasión encarna una visión provocadora del desamparo de todo ser humano”, a Camilo José Cela se le otorgó en 1996, por sus méritos literarios, el Marquesado de Iria Flavia. Esta entrevista es una oportunidad para acercarse a su genio… y figura.