PARA HACERLO BIEN, HAY QUE ADMINISTRAR LOS BIENES ECONÓMICOS,
LOGÍSTICOS Y APOYAR A FIN DE QUE UN MONTAJE SE EXHIBA SIN CARENCIAS

Melisa Ayala decidió incursionar en la producción ejecutiva de montajes escénicos al observar, como actriz, los problemas que surgían en las obras de teatro por falta de conocimiento y mala organización de los responsables.
Hiperactiva, como se autodefine, mala espectadora de teatro porque mientras corre la escena pone atención a detalles relacionados con la iluminación o la factura de la escenografía, e incluso se fija si hay alguien que reciba al público a la entrada de la sala, si éste es conducido a su butaca o si las llamadas se dan a tiempo, Ayala optó por solucionar los problemas desde dentro para que los actores puedan dedicarse a su interpretación sin tanto obstáculo.
Con 15 montajes como actriz y cinco o seis producciones ejecutivas a sus 31 años, Melisa se encuentra en la etapa de definir la ruta a tomar, desde la plena conciencia de que está completando su formación teatral con cursos de dirección escénica y escenografía, además de talleres y seminarios de producción a los que se inscribió, una vez que terminó su carrera de actuación en la Escuela Nacional de Arte Teatral.
Para Melisa Ayala, la producción ejecutiva es el arte de adaptarse y saber dónde está uno parado sin pecar de soberbia, sino al contrario, ser humilde y saber que si se cuenta con 50 o con 500 mil pesos, ése es el límite.
Hay que ceñirse a esa cantidad, aunque el proyecto se modifique y lo que en el boceto escenográfico era una casa de paja, al correr de los días termine siendo un castillo, como llega a suceder, comenta.
“La creatividad del productor ejecutivo consiste en diseñar y organizar las múltiples actividades que integran una puesta en escena; implica el reto de relacionarse y comunicarse con su equipo de trabajo para resolver problemas, canalizarlos y generar éxito artístico en un espectáculo, incluido el punto de vista logístico como el económico.
Los productores con mayúscula son los que invierten el presupuesto para los montajes, ya sea que se trate de instituciones públicas o privadas y el productor ejecutivo es la persona que diseña una metodología, una estructura de trabajo para administrar los bienes económicos, logísticos y apoyar para que se realicen bien las tareas que cada área debe llevar a cabo cuando se planea hacer un montaje.”
Organizar tiempos, actividades, conjuntar diseñadores de escenografía, iluminación y equipos creativos es parte de la labor que realiza Ayala, quien afirma que también es necesario capacitarse en áreas diversas como contabilidad y poseer liderazgo.
“Como actriz conozco muchas de las necesidades que el equipo artístico requiere, ya sea que se trate de actores, músicos o bailarines que son a quienes finalmente debes apoyar como productor para que puedan realizar su trabajo.”
Su desempeño sobre el escenario, ayudó a Melisa a modificar su estructura de trabajo a partir de los imprevistos que plantea cada montaje, porque al ser el responsable de realizar los contratos y los pagos, debe diseñar un presupuesto para cada área y coordinar los equipos creativos de escenografía, iluminación, vestuario, difusión, relaciones públicas, etc.
Desde su experiencia, la causa de que nunca alcance el presupuesto designado previamente para las producciones escénicas, se debe principalmente a que el productor ejecutivo no diseña bien, ni destina a la perfección los fondos necesarios para cada rubro.
Entre los obstáculos más comunes para un productor ejecutivo, Melisa Ayala subraya el económico y la falta de habilidad para comunicarse con los demás.
En su experiencia, uno de los mayores problemas con que se encuentran estos profesionales es la necesidad de comprobar gastos, cuando los materiales de bajo costo generalmente no se pueden adquirir sin factura.
“Tenemos que justificar todos los gastos, aunque los materiales nos cuesten un poco más. Por lo regular se destina un 5 % desde el diseño del presupuesto para imprevistos y gastos que no pueden ser comprobados como elementos que deben comprarse en la calle o enseres que se mandan a hacer con personas que no pueden expedir factura.
Es importante protegerse. Los creativos saben lo que cuestan los materiales, pero después del primer boceto de escenografía van surgiendo más necesidades y sucede que necesitan una escalera o una rampa que no estaban previstos, entre una infinidad de detalles.”
Alumna de Abraham Oceransky y asistente de dirección de este maestro, Melisa confirma que este director no les permite ser títeres de la escena, por lo que los entrena en todas las áreas que involucran un montaje, porque generalmente se carece de los fondos necesarios para pagar diseñadores, de modo que en su laboratorio todos hacen producción.
Con plena conciencia del cuidado que se debe tener para relacionarse con los demás, puesto que –afirma–, la materia de un productor son las personas con las que se trabaja y el modo en que se establece la comunicación entre éstas, para Melisa Ayala es fundamental que se abra una misma frecuencia de entendimiento de modo que exista la certeza de que el equipo completo posee un mismo marco de referencia.
Las diferentes etapas, como la de preproducción que implica ensayos, realización, llegada al foro, montaje, ensayos técnicos, así como la comercialización a partir del estreno, funciones vendidas, giras y postproducción para llegar al cierre de la temporada; cierres administrativos, contables y de contratos, registro de montaje, así como carpeta que testimonie todo el proceso mediante fotos y videos, incluidas notas y artículos periodísticos, son parte de la labor del productor ejecutivo que lo único por lo que reincide, es por la satisfacción de ver materializado todo su esfuerzo.