LOS INGLESES Y LOS GRINGOS SON MUY CUADRADOS: SIEMPRE DEPENDEN DE UN LIBRO. AQUÍ, EN CAMBIO, TÚ SABES CÓMO LE HACES, PERO LO SOLUCIONAS Y ESO ES PADRÍSIMO
El stage manager no había sido considerado antes en México como alguien imprescindible en un montaje de teatro, porque las obras no eran tan complejas como lo son ahora, dice Jorge Tapia, quien desempeña este cargo en el Teatro Insurgentes y para quien su labor es también, un poco, ser el policía de los actores.
En resumen, un stage manager es el que se encarga de unir lo técnico con lo artístico, responde Jorge desde una oficina del teatro donde en una hora más dará comienzo la función.
“Es el responsable de el show debe continuar, porque como uno está a lo largo de todo el proceso de ensayos, tienes el conocimiento de lo que implica cada producción y sabes cómo solucionar lo que se presente”.
Al preguntarle la diferencia entre un traspunte y un stage manager, Jorge responde que los primeros no están involucrados en decisiones artísticas aunque tengan el libreto con todos los quiús y lleven la función.
El segundo es una especie de gerente de compañía combinado con traspunte, asistente de dirección y director; residente no porque tomes decisiones, sino porque debes respetar y hacer que los actores respeten lo que el director hizo.
“El stage manager es más bien un rollo gringo, en España les llaman regidores y es más por ahí el sentido de lo que hacemos. Yo no me siento ofendido como muchos de que me digan traspunte, pero nuestra chamba va un poco más allá de soltar quiús.”
A sus 32 años de edad, Jorge Tapia acaba de cumplir 12 de realizar este trabajo y ha participado en más de 15 obras, desde musicales hasta obras de pequeño formato. Ha estado tanto con Morris Gilbert de Operadora Teatral, como en Retrolab con Claudio Carrera, que es donde se encuentra actualmente y en otro momento en el espectáculo Jarocho en giras, estuvo como free lance en el festejo del Bicentenario y realizó tres Fashion Weeks, además de haber colaborado en TV Azteca y en el Show de Cachirulo.
Sin embargo, para él, la formación en México esconde grandes dificultades porque si quieres hacer teatro, sólo puedes ser actor o director y para llegar a serlo, debes antes actuar, pero estudios técnicos no hay.
“Estudié comunicación y me metí en producción, lo que me dio una embarradita de tele y una de teatro, con lo que acabas siendo resultado de la teoría del comunicólogo, o sea que eres todo y nada. Yo siempre me metí al teatro mientras mis compañeros entraban a publicidad y tele, y tuve la fortuna de caer en una producción gringa, aunque suene un poco malinchista, pero la posición que yo quería se solucionó con ellos”.
Jorge tenía una amiga en la prepa donde ambos estaban como actores en una compañía, ella además actuaba y cantaba en el musical Rent, que producía Morris Gilbert, a quien el joven conoció y le dijo en broma: ‘contrátame’. El productor le dijo ‘va’, le llevó su currículum y empezó haciendo copias, llamados a asistentes de producción y poco a poco se fue metiendo al escenario en la época en que se presentaba El fantasma de la ópera.
Disneylandia por atrás
“Hubo un huequito para el que necesitaban a un asistente y entré. Para mí era como estar en Disneylandia por la parte de atrás. La obra no me gustó, la vi y me dormí, pero el show era mucho mejor atrás del escenario que adelante porque éramos un ejército de 20 utileros, 15 técnicos en automatización, 15 chavos más distribuidos en otras áreas y todo un equipo de vestuario. Era muy chistoso ver a la cantante de ópera sobre el escenario, ella solita en una paz maravillosa, mientras atrás había todo un caos: telones que subían y bajaban en unback stage muy complicado para una obra que podía parecer sencilla, porque los gringos tienen esa perfección maravillosa en el escenario, pero los que logran esa perfección son los técnicos.”
Para Jorge, el único modo de formarse en este país es aprendiendo de los técnicos –dice-, porque trabajas con la gente que está trabajando y no con un libro, ésta es la diferencia entre los técnicos mexicanos y los del resto del mundo. Los ingleses y los gringos son muy cuadrados. Aquí, en cambio, tú sabes cómo le haces, pero lo solucionas y eso es padrísimo.
Adicto al estrés, al ácido de la rapidez, el orden y el proceso del teatro, a Jorge Tapia le quedó muy claro, luego de ser stage manager en un desfile de modas, que los espectadores ven una ilusión: la ficción de una modelo brasileña maravillosa que se veía espectacular en la pasarela, mientras minutos antes, a él le tocó observar de cerca la realidad cuando la guapa mujer veía sangrados su dedo y sus zapatos por el alfiler que debió colocarse para que el vestido no se le cayera.
Sin embargo y ante todo imprevisto, como lo destaca el entrevistado, una de las principales capacidades que se deben tener en su profesión es la calma.
“No es que debas ser director técnico, pero sí contar con las bases suficientes para saber resolver por ejemplo, si se te va la robótica y te quedas sin luz, qué aparatos puedes usar. Si tu giratorio se descompuso y no vas a poder entrar, cómo decirles a los técnicos y a los actores la manera de entrar aunque no estén todos los elementos en su lugar. La única forma que tienes para saber esto es escuchando a los técnicos, porque hay mucha gente soberbia que cree tener la razón y no escucha. Para mí el secreto es: si no puedes depender de técnicos y actores, tu trabajo no sirve para nada.”
Satisfecho de que por fin en México ya puede decir a qué se dedica sin que lo vean como bicho raro, pese a que la falta de formación y de conocimiento hace que la gente no entienda bien todavía si el stage manager es un asistente de producción o el que va por el café, Jorge recuerda un suceso que guarda en su memoria como parte de lo más tenso que le ha sucedido.
“En una función de Jarocho en Hong Kong, tenías que dar órdenes de luces en español, de tramoya en inglés y me escribieron órdenes fonéticamente en chino con los chavos de piso, así que fue un maldito circo. Salió muy bien gracias a que teníamos nuestro ingeniero de luces, a una traductora de inglés y a los bailarines que nos ayudaban con los de piso, pero fue la prueba de que sí se puede hacer esto en tres idiomas aunque nadie te pele. Fue muy estresante, pero si no tienes ese ácido por las cosas y te diviertes en cada función, no vale la pena.”
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2013-02-14
Interesante el artículo, muy cierto, la formación se hace en la práctica; sin embargo no solamente hay actores y directores, soy ESCENOGRAFA, egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral, y ahí aprendí a diseñar, solucionar, lenguaje técnico, artístico, coordinación, logística, producción entre otras cosas. Agradezco a la escuela que me dio las bases, y que lamentablemente muchas personas no conocen lo que esta institución ofrece.
2013-02-14
Interesante el artículo, muy cierto, la formación se hace en la práctica; sin embargo no solamente hay actores y directores, soy ESCENOGRAFA, egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral, y ahí aprendí a diseñar, solucionar, lenguaje técnico, artístico, coordinación, logística, producción entre otras cosas. Agradezco a la escuela que me dio las bases, y que lamentablemente muchas personas no conocen lo que esta institución ofrece.
2012-01-15
Hola , disfrute mucho leyendo tu articulo y es que el " stage mangment" es algo que me apasiona, y de igual manera me gustaria mucho aprovechar para comentarte que es algo que hacia en el extranjero pero en lo que no he logrado posicionarme en mexico y es que no tengo mucha informac respecto a donde acudir, y tal ves podrias ayudarme a contactarme con alguien que necesite un stage manger o asistente, o alguien que tenga informacion al respecto. De antemano muchas gracias
2011-01-21
I guess Jorge - and Alegría, for that matter - need some help with their Spanish