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Cartelera

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Dramaturgia, una actividad por revalorar:
David Olguín

agosto 2010
Teatro

 

 

 

Dramaturgia, una actividad por revalorar:
David Olguín

 

SU MÁS RECIENTE OBRA ES LOS INSENSATOS, UN “HOMENAJE” A LOS QUE NOS HAN DADO PATRIA

 

 

                                                                                                                                                                                                 POR Alegría Martínez

 

David Olguín

 

David Olguín se siente agradecido de pertenecer, dada su naturaleza, a un género tan cimarrón, orillero y novillero como el teatro, piensa que en México tenemos la posibilidad de ser heterodoxos y eso le gusta respecto a su condición.

 

Dramaturgo, director de escena, maestro ensayista, editor de Ediciones El Milagro, y Premio Juan Ruiz de Alarcón 2010, abre un espacio en su diaria labor de teatrero absoluto, para la reflexión conversada sobre una de sus facetas: la dramaturgia, que en su opinión está fuera del mercado en nuestro país y aún no acabamos de posicionarla al mismo nivel de reconocimiento, discusiones públicas e intelectuales que en cambio sí poseen el ensayo, la narrativa o la poesía.

 

Para el autor de obras como La puerta del fondo, Dolores o la felicidad y Belice, este panorama, le ofrece por un lado una enorme libertad y capacidad de retos experimentales, de escritura fronteriza -como sucede con la mejor dramaturgia del mundo-, lo cual le resulta una maravilla en términos personales de exploración del oficio y de los retos que implica la posibilidad de escribir teatro para la escena.

 

Sin embargo, por otra parte –comenta-, se trata de una condición difícil, porque a pesar de que los últimos 15 años ha cambiado tajantemente el panorama en cuanto a la poca importancia que se le otorgaba al género teatral, al grado de que hoy se encuentran revistas, teoría, trabajos críticos, así como dramaturgia mexicana y extranjera, (casi al nivel editorial de Argentina y España), aún no se ha posicionado la figura del dramaturgo en el medio intelectual y social.

 

Ganador del Premio Nacional Obra de Teatro 2000, Olguín observa una dualidad: la existencia de becas, premios y publicaciones para el desarrollo de una dramaturgia, pero poco vínculo con la escena y poco trabajo serio de promoción a la dramaturgia nacional por parte de las instituciones del estado.

 

Autor de obras que han sido traducidas a varios idiomas y representado en diversos países, Olguín dice que no hay programas equivalentes a los que se pueden encontrar en otros países para traducción y promoción de nuestras plumas, incluso cree que haría falta una visión tanto actual como hacia atrás, enfocada a la recuperación de una tradición.

 

La inmediatez no resuelve la construcción de la ficción

 

La dramaturgia es un problema complejísimo, observa el autor y director de Clipperton y de Casanova o la humillación, dado que no sólo implica los procesos de investigación que puede tener un novelista o ensayista respecto a sus materiales, sino también un diálogo con la teatralidad.

 

En relación a los temas que preocupan a la sociedad y de pronto llegan a los escenarios, como las tragedias ocasionadas por el narcotráfico o los feminicidios, David Olguín encuentra algo que no sólo obedece al terreno de la escritura teatral, sino también a la narrativa: la inmediatez no resuelve el problema de construir una ficción porque no se trata de una lectura inmediata ni es periodismo, por lo tanto no puede venir de ahí.

 

En su opinión, ni la sinceridad, la buena voluntad o las buenas causas y la importancia o urgencia del tema, salvan el problema.

 

-Creo que de pronto reaccionamos de manera muy inmediata, como si pensáramos que estar Inn o al día requiere abordar las noticias de los diarios o las pláticas de café y en ese sentido nos falta reflexión y distancia.

 

La falta de rigor, de investigación, la idea de que finalmente el teatro no es directamente la realidad, sino el teatro mismo, así como la complejidad de los lenguajes escénicos y dramatúrgicos son para Olguín, parte de los obstáculos del teatro de lo inmediato.

 

Las lecciones que ofrecen los dramaturgos del absurdo en cuanto al modo de abordar los problemas sociales a partir de metáforas abiertas, permiten que el espectador coloque ahí su realidad y aunque esto no implica que el absurdo sea la única línea a seguir –como lo afirma–, esto es una muestra de que hace falta hallar ese punto en que la metáfora sobre la realidad sea más vasta y no un simple retrato de ésta o una lectura inmediata.

 

Los insensatos

 

Autor y director de su propios montajes, ganador del X Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Pérez Mink en España por su obra Siberia, David Olguín terminó recientemente su obra Los insensatos, que es, en sus palabras, una reflexión sobre el presente, una metáfora política y un homenaje a los insensatos que nos han dado patria y logran dignificar nuestra vida cotidiana yendo a contracorriente de todo.

 

Homenaje también a la gente de nuestro oficio, todos esos caídos fuera de la modernidad, gente totalmente fuera de lugar y del presente que nos dan la idea de que vale la pena hacer esto en medio de tanta basura.

 

El autor de Los insensatos se encuentra en el proceso de montaje de su obra que estrenará el próximo 8 de septiembre en el Teatro El Milagro y al hacer referencia a la situación que aborda su texto, lo expone del siguiente modo.

 

La República Independiente de La Castañeda

 

Un 2 de septiembre hace 100 años, Porfirio Díaz inauguró La Castañeda, en 1910 para conmemorar los primeros cien años de Independencia. Esta obra parte de ese hecho, que no es más que un pretexto histórico.

 

Entre los personajes hay un orate -un actor de la época que tiene un delirio hamletiano-, arma una revuelta dentro del manicomio y se mete al cuarto de seguridad de los médicos con otros locos, - estos hospitales tenían un cuarto de seguridad y cuando había motín los médicos se resguardaban.

 

Al estar encerrados esta bola de locos, la idea es cómo arman ahí dentro la República Independiente de La Castañeda. “En realidad ellos están donde debieran estar los médicos, lo que me dio pie a hacer una reflexión sobre el presente que es de lo que me importa hablar”.

 

El enfoque médico: propio de la moral porfiriana

Aunque el texto de David Olguín es una ficción definitiva, se dedicó a investigar sobre la concepción médica de la época y encontró que ésta era absolutamente moral, como lo relata.

 

Te hallas una enorme cantidad de casos de homosexuales que fueron internados por su preferencia sexual simplemente, o de chavas que se enamoraban dos o tres veces y las metían por prostitutas; había casos de maridos que por querer quedarse con los bienes de la mujer, coludidos con notarios, las acusaban de locas.

 

Encontré desde esos casos, hasta a aquellos donde el alcoholismo, visto como una degeneración moral, fue tratado como una de las manifestaciones de la locura o casos paralelos de toxicómanos además de supuestos pacientes de esquizofrenia y sicosis, pero básicamente el enfoque era propio de la moral porfiriana.

 

Al mismo tiempo se usó como método de control y parte del discurso de esta obra es cuestionar la locura desde la perspectiva de la modernidad que deja fuera del engranaje de la producción y la industria, a quienes desde esta perspectiva han dejado de ser útiles.

 

Luego de buscar información y realizar trabajos, este dramaturgo y director que se documenta escrupulosamente antes de escribir, aunque su obra sea de ficción, leyó trabajos del investigador Andrés Ríos Molina y de Cristina Rivera Garza sobre las cartas escritas por gente de La Castañeda, además de estudiar textos de filósofos y sicólogos contemporáneos como Foucault o Bastide que aborda locura y rebelión social.

 

Sin embargo, en un principio, Olguín se propuso que Los insensatos fuera también un canto de libertad, la posibilidad de desarrollar el tema desde la irracionalidad y quitarse algunas trabas de autor que a veces lo conducen a fundamentar tremendamente sus textos.

 

La conexión más imaginativa, libre, emocional que diferencia ésta de otras obras de su autoría, lo condujeron a que ninguno de sus personajes tuviera una comprobación histórica.

 

Son siete locos –aclara– y un fantasma que es la mujer del que tiene el delirio hamletiano, en un contexto donde todo es posible en términos históricos reales, pero lo que ocurre intramuros me da pie para hablar directamente del presente mexicano; es una distopía, esto es, una utopía al revés. La creación de un mundo con sus reglas políticas, el cuestionamiento al presente y finalmente su destrucción, que yo siento que en muchos sentidos estamos destruyendo este país y estas instituciones y se nos está yendo todo de las manos.

 

Asombrado por la cantidad de monumentos y edificaciones que Porfirio Díaz inauguró durante cinco días seguidos, entre éstos La columna de la Independencia, con lo que las construcciones eran parte del discurso del poder, a David Olguín le irrita la manera en que se trata actualmente el tema del Bicentenario.

 

Me acuerdo que Juan Villoro dijo por ahí que le tocaba la conmemoración de celebraciones liberales a un presidente de derecha y evidentemente no les importa tal intención, todo está quedando en desfiles callejeros. Pan y circo, cuetes y una gran cantidad de dinero gastada en eventos de verbena.

 

Porfirio Díaz, hace 100 años elaboró su discurso del poder a su manera y es algo que yo retomo en Los insensatos: la arquitectura como manifestación pública, que es en muchos sentidos, un tipo de arte al servicio de los poderosos y la conclusión es: en esa Castañeda donde la ilusión que de pronto se tiene de construir algo diferente se va al diablo, no queda al final nada que inaugurar, no hay más que piedra sobre piedra y esto es, desde mi punto de vista, lo que está pasando con esta celebración.

 

 

Andrea Stefania Manilla Martínez

2012-06-27

David Olguín: Su trabajo me parece excelente, estuve leyendo la sinopsis de lo que será su obra más reciente(Los Asesinos) y me parece muy interesante usted me parece un hombre de Mente crítica,al que le interesa la vida de la colmena,la historia de México, la vida pública. Es muy interesante. Quisiera Estudiar Actuación y algún Día llegar a trabajar con usted C:

 

Edaurdo Alejandro Rodriguez Lopez

2010-10-07

Hola David: Una compañera me comento de tu trabajo (Angélica Lugo) y me parece muy interesante, por entrelazar la psicología y la historia con la vida cotitidiana atravez de de tu especialidad el teatro. Se que el montaje de esta obra por tierr

 

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