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Velásquez, redescubierto

 

RETRATO DE UN HOMBRE, UN CUADRO QUE PASÓ POR LAS MANOS DE REYES, MILLONARIOS, NOBLES, DEALERS, FINANCIEROS ES EL REDESCUBRIMIENTO MÃS IMPORTANTE DE LA HISTORIA DEL ARTE EN LOS ÚLTIMOS 50 AÑOS

 

 

 POR Avelina Lésper .

 

Velazquez Rendición de Breda

No hay duda, es él. Coinciden las evidencias: es el mismo hombre que aparece en la Rendición de Breda, el perfil exacto, la mirada inteligente, arrogante, paciente, y podrían tener la misma edad en las dos imágenes. Es el autorretrato de Diego de Velásquez.

 

Cuando el restaurador removió los barnices y la suciedad, apareció la firma del pintor y lo confirmaron. Ésta es la historia del redescubrimiento más importante de los últimos 50 años en el Metropolitan Museum de New York y en la historia del Arte.

 

 

Velasquéz Retrato de un hombre


 


Entre los pintores existen tradiciones del oficio que se repiten como gestos fraternales, son sellos de identidad que algunos creadores repiten. En la realización de pinturas con grandes puestas en escena a los artistas les divertía incluirse en el grupo, algunas veces lo hacían discretamente, otras, cuando su fama era ya patente lo hacían de forma evidente, por ejemplo Miguel Ángel aparece en una de las escenas del Juicio Final en la Capilla Sixtina, -que tantos dolores de cabeza le causó-, se pinta con el esfuerzo y la preocupación reflejada en su rostro, es un monje que señala determinando su destino, Rembrandt aparece en la Noche de Ronda y Diego de Velásquez en la Rendición de Breda y en su magnífico autorretrato en Las Meninas.


Hoy este recurso es de los directores de cine que se adjudican papeles mínimos en sus películas, Buñuel toma café en la terraza donde un cliente misterioso contacta a Catherine Deneuve para sodomizarla en un ataúd en Belle de Jour y Guy Ritchie es uno de los policías que escoltan a Sherlok Holmes a la prisión.

 

Velazquez Detalle de la rendición de Breda

 

 

A Velásquez, para que lo pudiéramos reconocer en la Rendición de Breda hizo todo para llamar la atención, se vistió de forma completamente diferente al resto de los personajes, en una situación de importancia solemne donde todos tienen la cabeza descubierta porque sus generales, héroes y banderas se encuentran presentes, Velásquez se dejó el sombrero blanco, tocado con una pluma.


 


Es el final de un sitio cruel y costoso, al fondo se levantan las columnas de humo de los incendios, las aldeas destruidas y la humedad condensa las cenizas que se levantan como un telón que deja atrás las masacres. Los soldados visten miserablemente, los mercenarios casi no tienen armamento y la escena se desarrolla sobre fango que abandonó el invierno devastador y maldito en un verano pantanoso.


Es la rendición de una guerra que los reyes pelearon rezando desde los altares mientras los ejecitos morían hambrientos y gangrenados. Pero Velásquez está vestido de blanco, suntuoso, él no es un soldado, él es artista, es testigo privilegiado porque puede hacer que este momento trascienda y se quede en la historia con la escena y composición que está dirigiendo 45 años después de la batalla.


Mientras los soldados y embajadores participan de la situación, Velásquez mira a la cámara, al frente, se ven en el espejo de la Historia con la misma actitud del que pinta un autorretrato. Está en la orilla derecha, casi saliendo de escena, en la frontera de la memoria. Es el mismo rostro de Retrato de un Hombre, hoy redescubierto.

 

EL VIAJE DE UN CUADRO.

 

El financiero Jules Bache, nacido en Alemania y nacionalizado norteamericano, tenía dos obsesiones: la belleza y superar la Colección Frick (del industrial del acero Henry Frick). Para América no es suficiente ser rico, y uno de los caminos para alcanzar nobleza es el arte. La colección Frick es una pesadilla para todos los ricos, es una misión superarla, por eso Guggenheim tiró la toalla y se declinó por lo más fácil, arte moderno.


Bache adquirió una serie de obras de gran calidad como Filipo Lippi, Van Dyck, Tiziano y Velázquez, Retrato de un Hombre. Antes de morir, al ver que no podía sostener su propio museo, orgullosamente vencido por la Frick, donó en un acto de inmensa generosidad en 1949 toda su colección al Metropolitan Museum.


Después de haber pasado desde 1736 por diferentes dueños, Bache adquirió la pintura en 1926. Entonces la autoría de la obra primero fue descalificada y luego confirmada por el experto August Mayer, que al estudiar Retrato de un Hombre y hacer análisis de sus diferentes capas, y compararlo con el resto de los autorretratos de Velásquez, en especial el de la Rendición de Breda, concluyó que el Retrato era en realidad un Autorretrato.


Antes de que Brache donara el cuadro al MET sufrió diferentes restauraciones que, lejos de ayudar a mejorar el estado de la pintura, en ocasiones la deterioraron. Los barnices se oscurecieron y las remociones borraron algunos de los rasgos del retratado. Es increíble como las piezas de arte sufren a sus “restauradores” que en ocasiones hacen mucho más daño que el paso del tiempo, a veces no sabemos que sea peor: si que la pieza sufra un accidente o que padezca a su restaurador.


El deterioro alejaba al rostro del parecido y la calidad pictórica era dudosa. Por si eso fuera poco, además las piezas de arte soportan al estudioso o erudito, que en un afán de pasar a la historia hacen descalificaciones. Es el reciente caso de El Coloso de Goya. Manuela Mena curadora, presentó un estudio totalmente subjetivo para obligar a que el Museo del Prado retirara la autoría de la cédula. En un exhibicionismo necio fue descalificada y adjudicada a Asencio Julia por una “firma” que en realidad es el número del cuadro. El Coloso es una obra que corresponde en tiempo, carácter y tema al cuerpo de la obra de Goya, resultado de sus estudios de los torsos de Miguel Ángel cuando vivió en Italia.

 

Hoy esa obra magnífica está con la cédula que le corresponde y rodeada de otras obras de Velázquez y de sus contemporáneos en una sala con paredes verde pálido. Podemos contemplarla, asombrarnos y conmovernos. Ha viajado de las manos de reyes, millonarios, nobles, dealers, financieros hasta parar en una bodega esperando a que este día llegara y fuera de nuevo reconocida como parte del cuerpo de una de las obras más prodigiosas del arte.

 

Velázquez Rediscovered
Metropolitan Museum of Art. New York
Desde noviembre 17 hasta el 7 de febrero de 2010 

 

 

Susana López

2010-02-20

Que interesante tema, me gusto mucho espero nos sigan acercando al arte de manera tan simple y contundente. Gracias

 

Susana López

2010-02-20

Que interesante tema, me gusto mucho espero nos sigan acercando al arte de manera tan simple y contundente. Gracias

 

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