
Y UN HOMBRE QUE CREÍA EN LA LIBERACIÓN DEL TRABAJO MEDIANTE LA CREACIÓN ARTÍSTICA
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Pocos son los aristas que alcanzan la cualidad de irrepetibles, por eso cuando fallecen el mundo parece detenerse. Así sucedió el pasado 10 de enero cuando nos enteramos de la muerte del contrabajista y compositor italiano Stefano Scodanibbio, a los 55 años en la ciudad de Cuernavaca. La primera reacción fue pensar que nos dejó sin su genio, sin el sonido alterado de su instrumento, sin su sonrisa franca y su estilo de hablar desenfadado. Ya no más visitas a México, país que le encantaba, ni posibilidades de escucharlo en vivo.
Afortunadamente –y eso nos permitirá regresar a su genio– grabó mucho y con grandes músicos, como Luigi Nono, John Cage, Franco Donatoni, Terry Riley, Salvatore Sciarrino, Iannis Xenakis, Giacinto Scelsi y, en nuestro país, con Julio Estrada. Fue Cage, cuyo centenario de su nacimiento celebramos este año, quien dijo: “Stefano Scodanibbio es asombroso. No he escuchado contrabajo mejor tocado que el de Scodanibbio. Me quedé impresionado. Y creo que todo aquel que le oiga también se asombrará. Es realmente extraordinario”.
Como intérprete de obras escritas específicamente para él, así como las suyas propias, contribuyó a colocar el contrabajo en un plano solista, inédito con sus técnicas plenas de invención. También ejerció la dirección, faceta en la que participó por última ocasión en el Festival Internacional Música y Escena en el 2008 (lo vimos también en otra ocasión con el poeta Edoardo Sanguineti y en el Festival Internacional Cervantino). A continuación reproduzco la entrevista que sostuvimos esos días, como un mínimo homenaje a su genio.
Liberarse del trabajo
Con una relación con México que data ya de tres décadas años –llegó aquí impulsado por la lectura de obras como Bajo el volcán de Malcom Lowry y La serpiente emplumada de D. H. Lawrence–, el contrabajista Stefano Scodanibbio regresa para presentar la ópera Il cielo sulla terra (El cielo sobre la tierra) en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.
El espectáculo, idea original del contrabajista, el escenógrafo Gianni Dessi y el filósofo Giorgio Agamben, es una obra que lo ha acompañado durante muchos años, dice en entrevista. “Cuando era estudiante del conservatorio viví esos años de una generación que pensaba cambiar el mundo con algunas ideas muy distintas de las de la sociedad que estaba en el poder. Era la utopía que se manifestó a través de varios movimientos juveniles, como el mayo del 68 en París o en México, y en los años setenta en Italia y Alemania. Esta utopía tuvo sus antecedentes en la literatura de la generación beat estadunidense, pero todo eso había sido anticipado en las vanguardias artísticas del siglo XX, sobre todo en el dadaísmo y el surrealismo”.
En la ópera se ponen en relación dialéctica los movimientos juveniles de los años cincuenta a setenta con las anticipaciones artísticas de las vanguardias, agrega el contrabajista “Los movimientos sociales, hasta los No Global de ahora, coinciden en que el hombre debe ser liberado del trabajo. Esta liberación puede ser lograda solamente con la invención continua, la invención lúdica, a través del juego de las artes en contra de la dominación y el concepto de trabajo forzado y de la explotación del hombre”.
Scodanibbio dice que la ópera se divide en seis escenas, que son como etapas de un viaje por los movimientos sociales y artísticos. “La primera escena es el ponerse en marcha, mientras que la segunda está dedicada al aspecto lúdico de la invención. Esta escena está dominada por los niños, a quienes se les entrega la capacidad y la potencia de transformación del mundo. El niño no tiene nada que ver con el adulto, por eso tiene la escena de la rebelión y el rechazo de las ideas dominantes, que puede volverse hasta en actos violentos. La cuarta escena, de gran intensidad, es la del amor, la de los cuerpos que se funden y se multiplican. En la quinta escena se habla de cómo las drogas han sido utilizadas en el siglo XX para expandir la conciencia del hombre y no para ser usadas de forma reaccionaria para crear dependencias”.
La última escena, la más compleja, es una especie de fiesta dadaísta, afirma Scodanibbio. “Los niños se disfrazan y citan continuamente personajes, gestos, obras y acciones de las vanguardias del siglo XX: del surrealismo, el dadaísmo o el futurismo ruso, de Cocteau, Picasso, Mayakovski y otros”.
En su carrera Stefano Scodanibbio ha desarrollado lo que llama “una invención continua”, que ha incluido la colaboración con poetas, bailarines, pintores y artistas de varias disciplinas. Il cielo sulla terra es, sin duda, una maravillosa puerta de entrada a esta invención sin límites.
Para escuchar a Scodanibbio:
Terre Lontane - Begleitbilder zu einer Musik, con el pianista Fabrizio Ottaviucc,Fiuminata, Itlia, 2003
http://www.stefanoscodanibbio.com/video/terre_lontane.htm
Alfabeto apocalittico, con el poeta Edoardo Sanguinet; Macerata, Italia, 2006i:
http://www.stefanoscodanibbio.com/video/alfa.htm
&Roll, Academia de Música de Oslo, Noruega, 2009
http://www.youtube.com/watch?v=OFQj1AR2YP4&feature=related