
MARK DRESSER HA HECHO MÚSICA PARA LAS PELÍCULAS MUDAS EL GABINETE
DEL DOCTOR CALIGARI Y UN PERRO ANDALUZ
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Para el contrabajista Mark Dresser (Los Ángeles, 1952), en el mundo de la música últimamente hemos vivido en un mundo conservador, aunque el proceso empezó desde antes. “El mercado es un sitio muy extraño y la palabra es: entretenimiento. Si tu música no tiene que ver con el entretenimiento entonces tienes un problema comercial. Cuando tocamos queremos que la gente disfrute, y si hacemos nuestro trabajo así será. La cuestión es cómo educar a la gente para algo que es nuevo para ella sin tener una exposición continua”.
Desde principios de los setenta, su instrumento ha figurado en las situaciones más diversas: desde los años con la cooperativa de free jazz Black Music Infinity hasta sus proyectos actuales; desde sus conciertos de contrabajo solo hasta trabajos de composición orquestal. Tim Berne, Jane Ira Bloom, Anthony Davis, Fred Frith, Dave Douglas y John Zorn, son sólo algunos de los músicos con quienes ha colaborado, además de participar en el grupo en cooperativa Tambastics y el trío de cuerdas ARCADO, entre otros.
Harvey Pekar, crítico del Boston Herald, señala que Dresser “es un inventor. Puede que también sea el contrabajista más |
importante que ha emergido desde 1980 en el jazz o la música clásica”. La revista Jazziz lo incluyó en la lista de los 150 artistas más influyentes que cambiaron el jazz desde 1983, por considerar que “continúa enriqueciendo el vocabulario del contrabajo acústico por medio de sus desarrollos excéntricos y radicales en la técnica”.
Para Dresser, un hombre apasionado por su trabajo y la investigación musical, “la música es un continuum y siempre ha habido innovadores que muestran el camino. Podemos tomar tu punto de vista y decir que la industria del jazz es muy conservadora, pero por otra parte siempre hay lugar para la gente que quiere ir más allá. Y de alguna forma, si realmente quieren, son capaces de penetrar”.
Él es uno de esos músicos. Sin embargo, cuando le preguntamos qué significa para él ser considerado un inventor, hace un gesto como diciendo que son exageraciones. “¡Son cosas de escritores! Hay gente como Gerry Hemingway, Robert Dick y toda una generación de exploradores instrumentales. Somos exploradores que buscamos las nuevas armonías y lentamente hemos logrado ligarlas con un lenguaje musical más grande. No me importa nada de lo que digan, aunque la buena prensa es buena y la mala es mala. Yo trato de ignorarla. Para mí un gran placer es cuando cumples un proyecto, das lo mejor de ti y las cosas funcionan, cuando las cosas tienen una sinergia. Esa es una gran recompensa. Me gusta la prensa, pero desde muy joven aprendí a no creerle mucho”, dice sonriendo.
Con una larga carrera que se remonta a principios de los setenta, Dresser comenta que le resulta difícil decir cómo ha cambiado la percepción del público hacia el tipo de música que hace. “Hay un público reducido en todo el mundo. En cierta forma tengo la sensación de que está creciendo, pero por otro lado no está creciendo en la proporción en la que está creciendo el número de músicos que tocan la llamada música experimental, contemporánea o cualquier cosa que no sea el mainstream. Es muy grande el número de músicos, y eso es algo muy interesante con cosas como Myspace. Te das cuenta que hay una gran comunidad de gente que están haciendo cosas creativas en todo el mundo, lo que es muy emocionante”.
Todo el negocio de la música está en un proceso de cambio radical, al grado que el cd está a punto de desaparecer, agrega el contrabajista. “Es un tiempo realmente interesante. La educación y el número de músicos están creciendo y la falta de educación de esta música para la generación siguiente es realmente pobre. Educar a un público es un desafío mayúsculo. Enseño en la universidad y pienso mucho en esto: la gente que dedica su vida a la música contemporánea, ¿cómo puede educar a un público que no tiene ninguna educación musical? En los últimos ocho años no ha habido educación musical en las escuelas, ni siquiera en Nueva York. Estoy seguro que la educación musical está mejor en México que en Estados Unidos”.
Recuerda que cuando era muy joven la radio, abierta a todo tipo de manifestaciones musicales, fue como una especie de medio educativo. “En un tiempo determinado el jazz fue la música popular, pero eso fue hace mucho tiempo. Por otro lado, cada quien puede escuchar lo que quiera. La cuestión es que si tienes conocimiento sobre algo entonces pueden tener acceso a ello. Así que por un lado estoy muy emocionado y por otro pienso que para que un músico joven penetre en el gusto requiere de mayor creatividad que nunca”.
La tecnología como herramienta de divulgación e s un tema que le interesa al contrabajista, pues asegura que “internet ha cambiado todo. El año pasado hice muchas presentaciones en internet y eso es muy emocionante porque tiene un sonido de calidad de disco compacto y video. De este modo puedes trascender distancias con comunidades que no necesariamente están a un lado de donde vives. Hay gente cercana con la que regularmente compartes tus ideas, tus aspiraciones y tus sueños, pero ahora con el uso de internet puedes hacer esto fácilmente con cualquiera alrededor del mundo”.
Este tipo de conciertos no es una sustitución de la música en vivo, advierte, pues se trata de una mezcla de ambas formas de acceder a su trabajo. “Lo que estoy describiendo es una combinación de música en vivo en dos lugares. La conexión con el público es en vivo. Vamos a hacer un concierto en abril con 20 contrabajistas: 10 en Jerusalén y 10 en Nueva York. Estoy muy emocionado con esta forma de trabajo con la que, por ejemplo, puedo tocar con Remi Álvarez –el saxofonista mexicano con quien grabó un disco–, con públicos en dos lugares diferentes. Creo que las opciones son bastante emocionantes”.
Para ver y escuchar a Dresser:
http://www.youtube.com/watch?v=Gyp3ltph4sc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=ZcgaBkD24rk&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Gyp3ltph4sc