Influir en una persona es darle tu propia alma. No piensa sus pensamientos naturales o se quema con sus pasiones naturales.
Sus virtudes no son reales para él. Sus pecados, si existen los pecados, los toma prestados.
Se convierte en un eco de la música de alguien más, en un actor de una parte que no se ha escrito para él.
El propósito de la vida es su propio desarrollo. Darse cuenta perfectamente de la propia naturaleza, para eso es para lo que estamos aquí cada uno de nosotros.
Hoy día las personas se temen a sí mismas. Han olvidado el deber más elevado de todos, el deber que uno se debe a sí mismo.
Oscar Wilde