MARTHA GRAHAM Y DORIS HUMPHREY, DOS GENIALIDADES CONTRAPUNTEADAS
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DORIS HUMPHREY
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Martha Graham (Pittsburgh 11 de mayo de1894 - Manhattan 1 de abril de 1991) es una de las artistas más importantes del siglo XX, quien es sólo equiparable a Pablo Picasso e Igor Stravinski, quienes renovaron las artes plásticas y la música.
La Graham, artífice de la danza moderna, visitó México en dos ocasiones en la década de 1930. En 1932 obtuvo una beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation -primera ocasión en que la obtuvo una bailarina. Al año siguiente visitó Yucatán y su labor, que propugnaba por la actualización de los lenguajes y temas en la danza, obtuvo un impulso sin precedentes.
Al inicio de la primera presidencia de Franklin D. Roosevelt en 1933, se planearon subsidios para los artistas estadunidenses y se organizaron reuniones para prever su utilización; en una de ellas se encontraron Graham y Charles Weidman (Lincoln, Nebraska, 1901 - Nueva York, 1975), compañero creativo de Doris Humphrey (Illinios 17 de octubre de1895-Nueva York 29 de diciembre de1958), quien, como Graham, creó la danza moderna, éste le comenta:
—Doris espera un bebé.
—¡Qué buena noticia! Felicidades, mi querido Charles.
—Gracias, Martha, pero no soy yo el feliz padre.
—Me lo figuro [Weidman era gay], mis mejores deseos, de todos modos. Pauline debe estar encantada, ya me la imagino cuidando a un nene…
Charles hace caso omiso. Un pequeño silencio. Martha, el rostro endurecido, agrega muy rápido antes de despedirse:
—Doris bien puede tener un hijo, yo tengo mi técnica.
Cuando Charles le cuenta el episodio a Humphrey, señalando que la Graham insinuaba que no tenía una técnica estructurada, la bailarina y coreógrafa responde “No como la suya”.
El pasaje rescatado en la biografía novelada de Humphrey La danza océana (Tr. Solange Lebourges y Dolores Ponce, Ediciones La Rana/Conaculta, Guanajuato-México, 2007), de Claude Pujade–Renaud, revela la rivalidad prevaleciente entre las dos mujeres que crearon la danza moderna estadunidense desde su estancia en la escuela y compañía Denishawn, dirigida por Ruth St. Denis y Ted Shawn.
Humphrey, quien junto con Weidman y la incansable Pauline Lawrence formaban el autonombrado “trío profano”, al contrario del agrio punto de vista de Graham, sí estructuró una técnica propia de la cual, por mecanismos patriarcales, ha sido omitido su nombre y se ha substituido por el de su discípulo -quien se convirtió en pareja sentimental Lawrence- José Limón [identificado como gloria de la danza mexicana, no obstante que emigró a los Estados Unidos debido a la Revolución siendo un niño y realizó su trayectoria en ese país], cuando en realidad debería llamársele técnica Humphrey-Limón.
La técnica supuestamente “Limón” es resultado absoluto e innegable de la investigación de Humphrey sobre el movimiento y da lugar a uno de los principios fundamentales de la danza a partir de entonces: caída y recuperación (o balance). El movimiento significa la pérdida de equilibrio entre dos situaciones de inmovilidad, lo que se sintetiza, en palabras de su creadora, como “Un arco entre dos muertes”. El investigador Jacques Baril lo describe de la siguiente manera: “El arco es la trayectoria trazada por un movimiento del cuerpo durante su caída hacia el suelo y mientras se levanta de nuevo hacia la posición de estabilidad inicial”.
Martha Graham, quien no tuvo hijos pero que, contrariamente a la insidiosa réplica con la cual clausura el diálogo con Weidman, en algún momento consideró adoptar una niña india, creó su técnica a partir de un binomio distinto al de la Humphrey: contracción y release (liberación).
Nacida y educada en una familia con madre presbiteriana y padre católico -razón por la cual se le prohibió participar en las artes escénicas hasta la muerte de éste-, como una ironía, Graham creó una técnica con intensas connotaciones sexuales. El motor del movimiento es el torso con la pelvis como punto de apoyo. La contracción/exhalación y el release/inhalación hacen que la espina dorsal adopte primero una forma cóncava mediante la colocación de la pelvis hacia el frente, para luego alargarla hacia arriba y regresar a la postura natural de la columna vertebral. Esta secuencia básica debe contar siempre con la fuerza de la zona abdominal, con la cual se logra el equilibrio en todas las posiciones a partir de un centro de energía primigenia que es la pelvis.
En concordancia con lo dicho anteriormente, la investigadora Margarita Tortajada señala, que “Su técnica y danza tienen connotaciones profundamente sexuales por el uso de la pelvis, por lo que su escuela de Nueva York llegó a conocerse como -cita a Baril- ‘la casa de la verdad pélvica’, y su compañía ‘como el único grupo en Estados Unidos donde los hombres sufrían de envidia vaginal’”.
Otros elementos propios de la técnica son las espirales -rotación de la espina hacia los lados que puede utilizarse en combinación con la contracción y el release-, la posición paralela de las piernas y la flexión de los pies. En cuanto al equilibrio, Graham establece que:
“Por balance quiero decir no sólo la habilidad para sostenerse, sino más bien la relación que uno, como bailarín, guarda con el espacio que lo rodea… Lo más importante para el bailarín es su postura. La gracia en el bailarín no es sólo un elemento decorativo. Gracia es la relación que guarda con el mundo, la actitud hacia la gente con la que baila y para la cual se halla bailando…”
(continuará)
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MARTHA GRAHAM |
iClaude Pujade-Renaud, La danza océano. Ediciones La Rana/Conculta, Guanajuato, México, 2007, pp. 221-222
iiJaques Baril, citado por Margarita Tortajada en Frutos de mujer. INBA-Conaculta, México, 2001, p. 134
iiiMargarita Tortajada, Frutos de mujer. INBA-Conaculta, México, 2001, p.130
ivAlberto Dallal, www.analise.unam.mx/pfd/56_141-163.pdf, p.146. Consulta Mayo 30 de 2010